Luce tan pequeña como un punto -de curso tan delicado que la densidad del aire lo desvía- el titilar de una estrella, viaje inmenso que no acaba aquí.
Un pájaro se posa en una ramita, apenas es nada y su canto es mi alma.
Nada se apaga, en cambio, todo parece estar amenazado. La invisibilidad es la cualidad de lo eterno. El mundo es liviano.
Luces tan pequeño como un punto, de curso tan delicado, de viaje tan inmenso. Cualquier cosa, apenas nada. Liviano, invisible.
El mundo caerá sobre tus hombros, ¿quién puede con ese peso sino alguien que no opone, idéntico a sí mismo? Alma, viento, canto de pájaro, tembloroso y minúsculo centelleo.
20.8.09
17.7.09
La Indefensión Aprendida
El experimento es sencillo, dos jaulas, sendos perros y corrientes eléctricas. Cosas de psicólogos.
Pones un perro en cada jaula. Uno de los perros, llamémosle A, cada vez que recibe una corriente eléctrica dispone de una palanca que puede mover con el hocico. Cuando así lo hace, la descarga para. El otro perro, llamémosle Jodido, está en las mismas condiciones salvo que su palanca no para las corrientes eléctricas. Éstas se activan y se paran cuando así ocurre en la jaula del otro perro, el perro A, con lo que ambos recibirán el mismo estímulo doloroso, solo que Jodido no puede hacer nada por evitarlo, mientras que A puede estar rápido con el hocico y parar la descarga.
Al cabo de un tiempo de sometimiento a la tortura, A muestra un comportamiento y ánimo normal mientras Jodido permanece quieto, lastimoso y acojonado, recibiendo pasivamente incluso cuando hacen que su palanca pase a poder parar las descargas.
Este experimento es sustento de la Teoría de la Indefensión Aprendida, o Adquirida. El sujeto sometido a indefensión acaba asumiendo pasivamente que no tiene ningún control sobre la situación que le afecta y que cualquier cosa que pudiera hacer no cambiará nada.
El sistema crea una ilusión de indefensión espectacular sobre todo el mundo, así que el comportamiento de Jodido no es muy diferente de el del televidente normal, el mecanismo que induce a ese miedo pasivo es tan obvio que un experimento no lo demuestra, sólo lo ilustra.
Imagino a Jodido en su jaula intentando primero raspar el suelo, luego moder un barrote, luego morder la palanca, sufriendo corriente tras corriente a merced del capricho de un psicologo prepotente y un estúpido perro A cuya palanca sí que sirve.
Jodido debería escapar, correr por el campo, rebuscar la basura, marcar en las ruedas y en las macetas, ladrar a su capricho... y si no puede escapar debería mostrarse asustado, con el rabo entre las piernas, confirmando la teoría de su carcelero, esperando un descuido para hundir sus fauces en su blandito cuello de empollón.
Pones un perro en cada jaula. Uno de los perros, llamémosle A, cada vez que recibe una corriente eléctrica dispone de una palanca que puede mover con el hocico. Cuando así lo hace, la descarga para. El otro perro, llamémosle Jodido, está en las mismas condiciones salvo que su palanca no para las corrientes eléctricas. Éstas se activan y se paran cuando así ocurre en la jaula del otro perro, el perro A, con lo que ambos recibirán el mismo estímulo doloroso, solo que Jodido no puede hacer nada por evitarlo, mientras que A puede estar rápido con el hocico y parar la descarga.
Al cabo de un tiempo de sometimiento a la tortura, A muestra un comportamiento y ánimo normal mientras Jodido permanece quieto, lastimoso y acojonado, recibiendo pasivamente incluso cuando hacen que su palanca pase a poder parar las descargas.
Este experimento es sustento de la Teoría de la Indefensión Aprendida, o Adquirida. El sujeto sometido a indefensión acaba asumiendo pasivamente que no tiene ningún control sobre la situación que le afecta y que cualquier cosa que pudiera hacer no cambiará nada.
El sistema crea una ilusión de indefensión espectacular sobre todo el mundo, así que el comportamiento de Jodido no es muy diferente de el del televidente normal, el mecanismo que induce a ese miedo pasivo es tan obvio que un experimento no lo demuestra, sólo lo ilustra.
Imagino a Jodido en su jaula intentando primero raspar el suelo, luego moder un barrote, luego morder la palanca, sufriendo corriente tras corriente a merced del capricho de un psicologo prepotente y un estúpido perro A cuya palanca sí que sirve.
Jodido debería escapar, correr por el campo, rebuscar la basura, marcar en las ruedas y en las macetas, ladrar a su capricho... y si no puede escapar debería mostrarse asustado, con el rabo entre las piernas, confirmando la teoría de su carcelero, esperando un descuido para hundir sus fauces en su blandito cuello de empollón.
14.7.09
Carta a Pola (II)
Querido Pola, te mando estas impresiones porque creo que eres el más indicado para contestarme. Lo siento, pero parece que te has convertido en algo así como mi guía espiritual. Necesito que le leas esta carta a las olas del mar, y a ver que te contestan.
Conforme tomo perspectiva, la memoria pierde su importancia hasta agotarse en un paisaje muy distinto de la imagen de mi ser y comparado con ella, ese paisaje es más real, más propio, más yo que yo misma. Para intentar explicarme he de recurrir a una leyenda presuntamente muy antigua y a un recuerdo de mi niñez.
Este es el recuerdo de mi niñez:
Cuando era niña mi madre insistía en que practicara hora y media al día el juego del ajedrez. Me ponía ante un computador y ella leía mientras yo jugaba. Cada mes hacía sus tablas de resultados, y exigía avances. Un día leí que un programa de ajedrez no era más que un enorme manual de instrucciones con millones de partidas memorizadas y heurísticos que decidían la jugada más óptima dada la posición de las piezas. Cuando me puse frente a la pantalla me pareció un timo. Yo estaba jugando, pero ella no. Hacía como que jugaba pero en realidad me leía un movimiento que alguien hizo alguna vez en unas condiciones parecidas y resultó óptimo. Le expliqué lo sucedido a mi madre, y ella me buscó un apuesto universitario dispuesto a jugar al ajedrez.
No tardé en contarle mis impresiones acerca de la inteligencia de las máquinas, a lo que él me contó que un jugador de ajedrez, para ser de verdad bueno, ha de memorizar miles y miles de jugadas estandarizadas y que, sobre todo al principio de las partidas, los jugadores no se comportaban de modo muy diferente al de las máquinas. No volví a jugar. Poco después encontré el Go, un juego con tantas variables que la informática no consigue retar a un gran maestro, porque resulta inasequible para la memoria.
Esta es la presunta leyenda china:
Un libro sobre el caos “Espejo y Reflejo” comienza así (tomo lo que me interesa):
"Una antigua leyenda china nos brinda una metáfora de los enigmas del orden y el caos.
Según esta leyenda, hubo una época en que el mundo de los espejos y el mundo de los humanos no estaban separados como lo estarían después. En esos tiempos los seres especulares y los seres humanos tenían grandes diferencias de color y de forma, pero convivían en armonía y además era posible ir y venir a través de los espejos. Sin embargo, una noche las gentes especulares invadieron la tierra sin advertencia y se produjo el caos. Mejor dicho, los seres humanos pronto advirtieron que las gentes del espejo eran el caos. Los invasores eran muy poderosos y sólo se los pudo derrotar y regresar a los espejos gracias a las artes mágicas del Emperador Amarillo. Para mantenerlos allí, el emperador urdió un hechizo que obligó a esos seres caóticos a copiar mecánicamente los actos y la apariencia de los hombres.
La leyenda aclara que el hechizo del emperador era fuerte pero no eterno, y predice que un día el hechizo se debilitará y las formas turbulentas de los espejos empezarán a agitarse. Al principio la diferencia entre las formas especulares y las formas conocidas pasará inadvertida, pero poco a poco se separarán pequeños gestos, se transfigurarán colores y formas y de pronto ese mundo encarcelado del caos se volcará violentamente en el nuestro."
La verdad es que el Emperador Amarillo sabía lo que hacía. Ató a los seres a una imagen. No hemos hecho más que imitar al maestro, añadiendo otras imágenes análogas a la nuestra hasta convertir el alma en mente y la vida en recuerdo.
Esos simulacros de burgueses que llaman a vivir “realizarse” y procuran su vida como si fuera un álbum de fotografías, son una parodia de la forma de vida común, en la que alimentamos monstruos con nuestro ego. Pero el tiempo pasa y la imagen en el espejo, por suerte, se vuelve amenazante. En Orfeo, Cocteau escribe, dictado por Heurtebise, “un ángel de vidrio”: “Los espejos son los puentes a través de los cuales la muerte va y viene. No se lo diga a nadie. Por lo demás, mírese a lo largo de su vida en un espejo y verá a la Muerte trabajar como abejas en una colmena de vidrio”
Así, la imagen del espejo nos devuelve la cara de la muerte. Pero es en realidad ella lo único que muere.
Ese mismo libro de Caos empieza con un verso de Chuang Tzu:
"El Emperador Amarillo dijo: “Cuando mi espíritu atraviese esa puerta y mis huesos regresen a la raíz de la cual nacieron, ¿qué quedará de mí?”
Creo que intuyo la respuesta: “Todo menos mi puto ego”
Nos vemos pronto, pero no en París.
Conforme tomo perspectiva, la memoria pierde su importancia hasta agotarse en un paisaje muy distinto de la imagen de mi ser y comparado con ella, ese paisaje es más real, más propio, más yo que yo misma. Para intentar explicarme he de recurrir a una leyenda presuntamente muy antigua y a un recuerdo de mi niñez.
Este es el recuerdo de mi niñez:
Cuando era niña mi madre insistía en que practicara hora y media al día el juego del ajedrez. Me ponía ante un computador y ella leía mientras yo jugaba. Cada mes hacía sus tablas de resultados, y exigía avances. Un día leí que un programa de ajedrez no era más que un enorme manual de instrucciones con millones de partidas memorizadas y heurísticos que decidían la jugada más óptima dada la posición de las piezas. Cuando me puse frente a la pantalla me pareció un timo. Yo estaba jugando, pero ella no. Hacía como que jugaba pero en realidad me leía un movimiento que alguien hizo alguna vez en unas condiciones parecidas y resultó óptimo. Le expliqué lo sucedido a mi madre, y ella me buscó un apuesto universitario dispuesto a jugar al ajedrez.
No tardé en contarle mis impresiones acerca de la inteligencia de las máquinas, a lo que él me contó que un jugador de ajedrez, para ser de verdad bueno, ha de memorizar miles y miles de jugadas estandarizadas y que, sobre todo al principio de las partidas, los jugadores no se comportaban de modo muy diferente al de las máquinas. No volví a jugar. Poco después encontré el Go, un juego con tantas variables que la informática no consigue retar a un gran maestro, porque resulta inasequible para la memoria.
Esta es la presunta leyenda china:
Un libro sobre el caos “Espejo y Reflejo” comienza así (tomo lo que me interesa):
"Una antigua leyenda china nos brinda una metáfora de los enigmas del orden y el caos.
Según esta leyenda, hubo una época en que el mundo de los espejos y el mundo de los humanos no estaban separados como lo estarían después. En esos tiempos los seres especulares y los seres humanos tenían grandes diferencias de color y de forma, pero convivían en armonía y además era posible ir y venir a través de los espejos. Sin embargo, una noche las gentes especulares invadieron la tierra sin advertencia y se produjo el caos. Mejor dicho, los seres humanos pronto advirtieron que las gentes del espejo eran el caos. Los invasores eran muy poderosos y sólo se los pudo derrotar y regresar a los espejos gracias a las artes mágicas del Emperador Amarillo. Para mantenerlos allí, el emperador urdió un hechizo que obligó a esos seres caóticos a copiar mecánicamente los actos y la apariencia de los hombres.
La leyenda aclara que el hechizo del emperador era fuerte pero no eterno, y predice que un día el hechizo se debilitará y las formas turbulentas de los espejos empezarán a agitarse. Al principio la diferencia entre las formas especulares y las formas conocidas pasará inadvertida, pero poco a poco se separarán pequeños gestos, se transfigurarán colores y formas y de pronto ese mundo encarcelado del caos se volcará violentamente en el nuestro."
La verdad es que el Emperador Amarillo sabía lo que hacía. Ató a los seres a una imagen. No hemos hecho más que imitar al maestro, añadiendo otras imágenes análogas a la nuestra hasta convertir el alma en mente y la vida en recuerdo.
Esos simulacros de burgueses que llaman a vivir “realizarse” y procuran su vida como si fuera un álbum de fotografías, son una parodia de la forma de vida común, en la que alimentamos monstruos con nuestro ego. Pero el tiempo pasa y la imagen en el espejo, por suerte, se vuelve amenazante. En Orfeo, Cocteau escribe, dictado por Heurtebise, “un ángel de vidrio”: “Los espejos son los puentes a través de los cuales la muerte va y viene. No se lo diga a nadie. Por lo demás, mírese a lo largo de su vida en un espejo y verá a la Muerte trabajar como abejas en una colmena de vidrio”
Así, la imagen del espejo nos devuelve la cara de la muerte. Pero es en realidad ella lo único que muere.
Ese mismo libro de Caos empieza con un verso de Chuang Tzu:
"El Emperador Amarillo dijo: “Cuando mi espíritu atraviese esa puerta y mis huesos regresen a la raíz de la cual nacieron, ¿qué quedará de mí?”
Creo que intuyo la respuesta: “Todo menos mi puto ego”
Nos vemos pronto, pero no en París.
8.6.09
Sobre la pérdida
No dormíamos, pero el escenario nos sumió en el sueño. Yo tuve mi papel en el final de un número. Recuerdo ver cómo mi cuerpo que se formaba entre vapores que salían de una piedra oscura extraída del pecho de Xavier por un ser que era solo máscara y sombra.
Xavier gritaba mientras su imagen se fue desvaneciendo. Luego alguien me guió al palco donde me esperaban, en estado de total indefensión, Charo, Pola, la pobre Gabrielle y Aníbal -que tenía sólo una mano. Luego la función siguió con otro espectáculo aún más atroz. Pero todavía no quiero hablar de lo que ocurrió después.Por ahora es suficiente con hablar de cómo los Magos más poderosos, las mismas Potencias, rompieron el lazo que había trenzado alrededor de Xavier.
Es fácil hacer un vínculo de dependencia, sólo hay que darle al otro lo que te pide con el gesto y te calla con la palabra, convertirte en su hueco cuando grita, en su desierto cuando calla, reflejarte como un antagonista hermoso a veces, como un igual, horrible, otras. Amparar y desamparar, intermitentemente hasta la desesperación y el éxtasis. Esta es la grotesca danza del amor. No es amor luminoso pero es amor, el amor es el vínculo. Y Xavier me amaba porque yo quise que me amara, porque yo necesitaba una luz, su luz, como Eugene quiere su fuego.
El espectáculo de esa noche devolvió al chico su libertad. Cuando terminó vino una sensación de pérdida que ahora siento donde antes estaba el nudo que le ataba. Ya no está a nuestro alcance. Ahora es libre, luz libre, bueno para mi alma, bueno para la suya. Algo malo ha terminado, pero no el amor no es malo. Fui instrumento nefasto de Eugene, ahora entiendo que con la misma fuerza que yo tiraba de él, Eugene tiraba de él, no lo sabría explicar, pero la intuición es fuerte, y me alivia que ya no sea así.
Es horrible lo que hice para enamorarle, pero eso muy fácil y ocurre a menudo. No soy más zorra, siendo consciente de lo que hago que alguien que se niega a reflexionar sobre los poderes que convoca y los mecanismos que manipula. Diría que me porté como tantas personas que también se refugian en el alcohol, en una mala racha, busqué el cariño de alguien bueno y me agarré a él porque tenía miedo de hundirme en la desesperación pero necesitaba hacerlo.
Sí, patético, vergonzante, pero tampoco sería sincero exagerar. Xavier es intenso y pasional como un héroe de la antigüedad, de enfado fácil, lágrima fácil, risa fácil, espontáneo, auténtico e inocente, “más humano que los humanos”. Siempre supe que su amor hacia mí, por muy intenso y sincero que fuera acabaría cuando el viento cambiara.
No fue el natural transcurso del tiempo el que cambió la dirección del viento ¿o sí? Esa noche, esos extraños seres rompieron el vínculo de los vínculos sin más analogías que arrancar una piedra oscura y astillada de su sangrante pecho.
Ahora que ha vuelto, después de follar le he dicho que sus besos ya no le contienen. Dice que a partir de ahora será más amor, será mejor amor, yo creo que piensa en un amor más como el amor que debe sentir Dios por todo lo que en Él se manifiesta, como sólo los ángeles pueden amar.
Aun con la alegría de tenerlo de vuelta a mi lado, siento la tristeza de haber perdido a alguien que era mío, he perdido su adoración, su persona misma. Ya no me pertenece.
Pensar en eso, en la posesión, me lleva a pensar en Eugene, en cómo él utiliza esas fuerzas. Va cuajando la idea de que los vínculos de amor con que me ato a mis compañeros, son vínculos de miedo y dependencia con los que les ata Eugene. No se que hacer sobre eso. Sencillamente me viene grande, como tantas cosas. Necesito hablarlo con Pola. Creo que él también lo necesita, y tal vez saquemos algo en claro de todo esto.
Xavier gritaba mientras su imagen se fue desvaneciendo. Luego alguien me guió al palco donde me esperaban, en estado de total indefensión, Charo, Pola, la pobre Gabrielle y Aníbal -que tenía sólo una mano. Luego la función siguió con otro espectáculo aún más atroz. Pero todavía no quiero hablar de lo que ocurrió después.Por ahora es suficiente con hablar de cómo los Magos más poderosos, las mismas Potencias, rompieron el lazo que había trenzado alrededor de Xavier.
Es fácil hacer un vínculo de dependencia, sólo hay que darle al otro lo que te pide con el gesto y te calla con la palabra, convertirte en su hueco cuando grita, en su desierto cuando calla, reflejarte como un antagonista hermoso a veces, como un igual, horrible, otras. Amparar y desamparar, intermitentemente hasta la desesperación y el éxtasis. Esta es la grotesca danza del amor. No es amor luminoso pero es amor, el amor es el vínculo. Y Xavier me amaba porque yo quise que me amara, porque yo necesitaba una luz, su luz, como Eugene quiere su fuego.
El espectáculo de esa noche devolvió al chico su libertad. Cuando terminó vino una sensación de pérdida que ahora siento donde antes estaba el nudo que le ataba. Ya no está a nuestro alcance. Ahora es libre, luz libre, bueno para mi alma, bueno para la suya. Algo malo ha terminado, pero no el amor no es malo. Fui instrumento nefasto de Eugene, ahora entiendo que con la misma fuerza que yo tiraba de él, Eugene tiraba de él, no lo sabría explicar, pero la intuición es fuerte, y me alivia que ya no sea así.
Es horrible lo que hice para enamorarle, pero eso muy fácil y ocurre a menudo. No soy más zorra, siendo consciente de lo que hago que alguien que se niega a reflexionar sobre los poderes que convoca y los mecanismos que manipula. Diría que me porté como tantas personas que también se refugian en el alcohol, en una mala racha, busqué el cariño de alguien bueno y me agarré a él porque tenía miedo de hundirme en la desesperación pero necesitaba hacerlo.
Sí, patético, vergonzante, pero tampoco sería sincero exagerar. Xavier es intenso y pasional como un héroe de la antigüedad, de enfado fácil, lágrima fácil, risa fácil, espontáneo, auténtico e inocente, “más humano que los humanos”. Siempre supe que su amor hacia mí, por muy intenso y sincero que fuera acabaría cuando el viento cambiara.
No fue el natural transcurso del tiempo el que cambió la dirección del viento ¿o sí? Esa noche, esos extraños seres rompieron el vínculo de los vínculos sin más analogías que arrancar una piedra oscura y astillada de su sangrante pecho.
Ahora que ha vuelto, después de follar le he dicho que sus besos ya no le contienen. Dice que a partir de ahora será más amor, será mejor amor, yo creo que piensa en un amor más como el amor que debe sentir Dios por todo lo que en Él se manifiesta, como sólo los ángeles pueden amar.
Aun con la alegría de tenerlo de vuelta a mi lado, siento la tristeza de haber perdido a alguien que era mío, he perdido su adoración, su persona misma. Ya no me pertenece.
Pensar en eso, en la posesión, me lleva a pensar en Eugene, en cómo él utiliza esas fuerzas. Va cuajando la idea de que los vínculos de amor con que me ato a mis compañeros, son vínculos de miedo y dependencia con los que les ata Eugene. No se que hacer sobre eso. Sencillamente me viene grande, como tantas cosas. Necesito hablarlo con Pola. Creo que él también lo necesita, y tal vez saquemos algo en claro de todo esto.
2.6.09
Carta a Jeanne
Querida hermana.
Tengo noticias: Gabrielle, Anette y Asier van a pasar un largo verano a Grecia. ¡A tu casa! Se alejan del ruido de París. La verdad es que están preocupados por Asier –todos lo estamos ¿eh?
Te tengo calada, vas un paso por delante. Ya habrás visto que Eugen, que vuelve nuestras virtudes en contra nuestra, está haciendo de su coraje y del amor desmedido por su pesada madre un hilo del que tirar hasta que no quede nada más que miedo y odio en él. Así están las cosas. Incluso tu padre, la persona que mejor se lo monta que he conocido, está tan preocupado por vuestro futuro que a veces pierde contacto con el presente. Temiendo la oscuridad uno puede llegar a cerrar los ojos en un día soleado como éste. Lo que se nos muestra como Eugen sabe cultivar el miedo, inocularlo y que nosotros nos lo contagiemos. Vencerle es vencernos a nosotros mismos.
Lorca, un gran poeta español –y marica, como todos los españoles lo son un poco- decía en un poema:
Bueno, creo que llegó el momento de parar, espero impaciente tu respuesta y te quiero hasta la ilegalidad.
Marion.
Por cierto, dentro del video de geografía de marruecos (un regalo que te mandaré con Gabrielle) hay un montón de maría ecológica de la que da risa y algo de chocolate. Me he enterado que tu madre la drogata te ha pillado expropiándole del cajón. ¡Nunca le pilles a tus padres, por muy liberales que PAREZCAN!
Tengo noticias: Gabrielle, Anette y Asier van a pasar un largo verano a Grecia. ¡A tu casa! Se alejan del ruido de París. La verdad es que están preocupados por Asier –todos lo estamos ¿eh?
Te tengo calada, vas un paso por delante. Ya habrás visto que Eugen, que vuelve nuestras virtudes en contra nuestra, está haciendo de su coraje y del amor desmedido por su pesada madre un hilo del que tirar hasta que no quede nada más que miedo y odio en él. Así están las cosas. Incluso tu padre, la persona que mejor se lo monta que he conocido, está tan preocupado por vuestro futuro que a veces pierde contacto con el presente. Temiendo la oscuridad uno puede llegar a cerrar los ojos en un día soleado como éste. Lo que se nos muestra como Eugen sabe cultivar el miedo, inocularlo y que nosotros nos lo contagiemos. Vencerle es vencernos a nosotros mismos.
Lorca, un gran poeta español –y marica, como todos los españoles lo son un poco- decía en un poema:
“y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.”
Y eso es lo que suele ocurrir si uno no está pero que muy centrado. Intuyo que te has visto reflejada en Asier y que eso te ha descubierto el laberinto en que Eugen os ha metido a Pola y a ti. Nos preocupamos por que tengáis una adolescencia normal, a veces incluso presuponemos que vosotros tomaréis nuestro relevo en la lucha contra él, pero vuestra guerra es ahora ¡no cuando tengáis nuestra edad! Y la victoria está en tener una vida armoniosa, sin que caigamos en la trampa de hacer de su ruido nuestra música. Es tan intensa la felicidad en la contemplación de lo que existe que a veces cuesta respirar. Tu padre me transmite eso, sé que a ti también. Tenemos suerte.y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.”
Bueno, creo que llegó el momento de parar, espero impaciente tu respuesta y te quiero hasta la ilegalidad.
Marion.
Por cierto, dentro del video de geografía de marruecos (un regalo que te mandaré con Gabrielle) hay un montón de maría ecológica de la que da risa y algo de chocolate. Me he enterado que tu madre la drogata te ha pillado expropiándole del cajón. ¡Nunca le pilles a tus padres, por muy liberales que PAREZCAN!
25.3.09
Nana del ángel de ceniza
a Xavier.
Sombra ilumina oscuridad
condensando seres de luz.
Ceniza vertida en el Océano
coagula seres de barro.
Luz y barro, cuenco vacío.
Sombra ilumina la oscuridad.
imaginando los seres.
Cuenco con ceniza,
hueco de sombra.
Canto en un palacio ruinoso
a mi niño inocente.
Alado para asaltar la muerte,
ángel resplandeciente.
Sombra ilumina la oscuridad
inflamando a sus seres
cuenco de luz, candil,
mi ángel de ceniza.
.
Sombra ilumina oscuridad
condensando seres de luz.
Ceniza vertida en el Océano
coagula seres de barro.
Luz y barro, cuenco vacío.
Sombra ilumina la oscuridad.
imaginando los seres.
Cuenco con ceniza,
hueco de sombra.
Canto en un palacio ruinoso
a mi niño inocente.
Alado para asaltar la muerte,
ángel resplandeciente.
Sombra ilumina la oscuridad
inflamando a sus seres
cuenco de luz, candil,
mi ángel de ceniza.
.
14.3.09
Sísifo
La vida era demasiado divertida como para abandonarla. Cuando Tanatos vino para llevárselo, Sísifo se las apañó para engrilletarlo. Hasta que Ares, personificación de la violencia, acudió a soltar a su compadre, la humanidad se libró de la muerte.
Sísifo, el más astuto de los hombres, avaro y tramposo ¿cuál es la eternidad que has logrado con tus argucias? Por tu falta de escrúpulos o por tu rebeldía y para evitar una nueva fuga, se te ha privado de la vista e impuesto la taera de empujar una gran roca pendiente arriba de una montaña en el Hades. Cuando llegas a la cima, ésta cae, y vuelves de nuevo a arrastrarla. Así una y otra y otra vez. No en el tiempo sin tiempo de los dioses al que aspirabas, sino en el tiempo sin sentido de los hombres en que te hallas. Antes te burlabas de la idioticia del mismo Zeus y encontrarías la forma de volver a hacerlo si te dejaran un rato de sosiego. Mantén a alguien ocupado y ciégale de todo lo que no sea su tarea y será inofensivo como un animal de carga; deja que su imaginación sea libre de cumplir sus deseos y será tan poderoso como un dios.
Habría que superar la ceguera de las inercias inconscientes y comprender la naturaleza de las cosas para revelarse. Con nuestra astucia podemos engañarles, con nuestro amor podemos trascenderlos, pero sin olvidar nunca que lo que hay de divino en nosotros no nos pertenece. Lo que en verdad somos no nos pertenece. Sin esa premisa el ego crece hasta estallar en la nada. La nada, infierno de los existencialistas, el castigo que los dioses reservan al hombre moderno.
Sísifo, el más astuto de los hombres, avaro y tramposo ¿cuál es la eternidad que has logrado con tus argucias? Por tu falta de escrúpulos o por tu rebeldía y para evitar una nueva fuga, se te ha privado de la vista e impuesto la taera de empujar una gran roca pendiente arriba de una montaña en el Hades. Cuando llegas a la cima, ésta cae, y vuelves de nuevo a arrastrarla. Así una y otra y otra vez. No en el tiempo sin tiempo de los dioses al que aspirabas, sino en el tiempo sin sentido de los hombres en que te hallas. Antes te burlabas de la idioticia del mismo Zeus y encontrarías la forma de volver a hacerlo si te dejaran un rato de sosiego. Mantén a alguien ocupado y ciégale de todo lo que no sea su tarea y será inofensivo como un animal de carga; deja que su imaginación sea libre de cumplir sus deseos y será tan poderoso como un dios.
Habría que superar la ceguera de las inercias inconscientes y comprender la naturaleza de las cosas para revelarse. Con nuestra astucia podemos engañarles, con nuestro amor podemos trascenderlos, pero sin olvidar nunca que lo que hay de divino en nosotros no nos pertenece. Lo que en verdad somos no nos pertenece. Sin esa premisa el ego crece hasta estallar en la nada. La nada, infierno de los existencialistas, el castigo que los dioses reservan al hombre moderno.
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